Hace
dos días que tengo una rara sensación rondando mis centros de energía. Y creo
que tiene que ver con dos noticias que me han impresionado tanto, que han
dejado huella en mi organismo.
La
primera fue ayer, cuando vi a Esperanza Aguirre decir en la tele que la gratuidad de la Educación debía
reducirse a la Educación Obligatoria.” La Educación no obligatoria no debe
correr a cuenta del Estado”. No puedo
salir de mi asombro cuando oigo esas cosas, porque se supone que esta señora
está al tanto del Informe Delors sobre la educación para el siglo XXI en el que
se apuesta por la Educación como la única herramienta capaz de solucionar las
injusticias y desigualdades sociales y económicas en el mundo. Ahí se habla
también del aprendizaje para toda la vida, como una demanda de la sociedad del
conocimiento en la que estamos inmersos, aunque según Juan Enríquez ya estamos
entrando en la sociedad de la aplicación de ese conocimiento. Este escritor y
empresario de la biotecnología también afirma que “Un país pequeño puede ser inmensamente rico y exitoso si tiene una población educada en ciencia y tecnología”.
Me imagino que Esperanza Aguirre estudió en la época en la que no se contemplaba este
concepto de aprendizaje para toda la vida y piensa que si ha llegado donde ha
llegado (y por supuesto será de las personas que piensa que a esos
cargos no deben llegar las personas humildes que no puedan pagarse la Educación
no obligatoria) es porque está suficientemente preparada y no necesita aprender
más, y por eso a lo mejor no se ha leído el informe y no ha visto el programa
REDES donde Juan Enríquez expuso sus teorías.
La segunda noticia, casi me ha dejado más alucinada: Las convocatorias violentas en Internet serán delito de integración criminal. Esto me parece ya muy grave, sobre todo por
el apelativo utilizado por el ministro del interior Jorge Fernández Díaz, para describir
las técnicas utilizadas por los movimientos sociales: guerrilla urbana. Es como volver a la época en la que te decía
tu madre, “niña, tu de eso no hables…no digas nada, cállate…que no se enteren
de cómo piensas…” ahora que habíamos
superado ese miedo a hablar y a que “se nos viera el plumero” van y nos
amenazan con meternos en la cárcel si nos quejamos. Esto si me parece un
retroceso brutal, sobre todo teniendo en cuenta que lo que intentan estos
movimientos es luchar contra un sistema
corrupto e injusto que está pisoteando nuestros derechos y como una imagen vale
más que mil palabras ahí dejo esta viñeta
Espero que esto en vez de miedo nos provoque indignación y ganas de
aplicar nuestro conocimiento para cambiar y transformar algunas cosas que como
el armario de mi abuela, huelen a naftalina.

¡Cuánta razón tienes Carmen! El olor a naftalina se hace cada vez más insoportable y pasa lo que tiene que pasar: que todos los Juan Enríquez del país se están yendo a otro sitio en busca de aire puro y aquí nos quedamos con las momias de Wert y Esperancita, de guardianes del templo de las esencias...podridas.
ResponderEliminarEs verdad, nos quedamos con lo más rancio. Y lo malo es que todo se pega... y yo no me quiero enranciar....asi que tendremos que empezar a abrir las puertas y las ventanas para que entre aire fresco....
EliminarCompi, ahí falta otra celda, aunque también me temo que permanecerá vacía, para enchironar a los políticos corruptos y los que aprueban leyes que van directamente contra la línea de flotación de las libertades y del estado del bienestar que tanto sudor y sangre ha costado conseguir.
ResponderEliminarDe acuerdo contigo Benji, ahí es donde deberían estar los que se dedican a la política ( y que no son políticos) para enriquecerse y subir puestos en la escala social, porque esos si que son unos DELINCUENTES.
EliminarMagnífica reflexión Carmen
ResponderEliminarOjalá tus deseos se cumplan y seamos capaces de canalizar nuestra energía positiva para cambiar el panorama.
Lo que pasa que aún no hemos tocado fondo del todo y todavía tenemos la mayoría de la población muchas cosas que perder... pero en cuanto no tengamos nada que perder, aquí se puede liar una muy gorda....
EliminarPues a mí, Carmen, no me sorprende lo más mínimo este tipo de comentarios sabiendo de donde y de quien viene. Para la derecha lo fundamental es cuidar de sus propios intereses egoístas; el otro, el ciudadano de a pie , el bien común les trae al pairo. Es muy triste pero de ellos y de sus políticas de derechas no se puede esperar otra cosa; lo que sí hay que hacer es no callarse e intentar, como dice Piluca, actuar dentro de nuestras posibilidades para cambiar el panorama que desde luego no es muy alentador o nada alentador que digamos. Menos mal que me tranquiliza algo la situación política de nuestra región: a ver como afrontan todos los retos que se le vienen encima. Yo no pierdo la esperanza.
ResponderEliminarA mi tampoco me sorprende, me puedo esperar cualquier retroceso en logros sociales de este gobierno. Pero como aún no han aprobado la ley esta de las convocatorias por internet y de la resistencia pasiva a la autoridad, pues yo por si las moscas, me voy a despachar agusto mientras pueda hablar sin riesgo de ir a la cárcel.
EliminarY yo como tú, Mayti, la esperanza es lo último que se pierde.