martes, 3 de abril de 2012


#APOYOALAESCUELA2.0

No apoyar la escuela 2.0 sería ir a contracorriente de la realidad de este siglo XXI. Queramos o no, nos guste o no, la tecnología nos rodea, nos supera, nos agobia, nos aliena, nos entontece, pero también nos hace la vida más fácil, nos saca de más de un apuro, nos salva la vida, nos traslada de una parte a otra del planeta, nos comunica con seres queridos que están a miles de kilómetros, nos informa...  
Las cosas como objetos no son ni buenas ni malas, simplemente son, depende de nosotros el usarlas para construir o para destruir.  Y ahí es donde se nos presenta a los docentes el reto de las nuevas tecnologías. Cómo usarlas.
Si usamos los ordenadores, los portátiles, las pizarras digitales bajo el mismo paradigma que usamos el libro de texto: para transmitir el conocimiento  con el objetivo de que se almacene en el cerebro del alumno, sin mediar implicación, reflexión, interpretación, comparación, exposición, etc… entonces la tecnología en vez de crear, desarrollar, transformar lo que hará será convertir a los usuarios en seres cada vez menos humanos, menos capaces de comunicarse, de mirarse a los ojos y de sentir empatía, menos generosos y más celosos de lo suyo.
 Y ese no es el perfil  deseable del ciudadano del siglo XXI, muy al contrario, la sociedad demanda ciudadanos creativos, flexibles, respetuosos, tolerantes, capaces de cooperar y trabajar en equipo, autónomos, etc… y los docentes tenemos una gran responsabilidad profesional en esa tarea. 
Así, que llegados a este punto creo que el desafío está en usar las tecnologías no simplemente como  un fin en sí mismo , sino como un medio para educar y formar personas  íntegras, críticas, creativas, flexibles, respetuosas, asertivas, proactivas, capaces de trabajar en equipo y ante todo ciudadanos, ni súbditos, ni vasallos.

 

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