La semana pasada, los días 15, 16 y 17 de diciembre tuvo lugar el Congreso Estatal de Convivencia Escolar en Jaén.
La palabra más utilizada y repetida en esos tres días fue EMOCION. Me da la sensación de que estamos llegando a darnos cuenta por fin y gracias a la corriente de investigación que se abrió hace unos años en el tema de la inteligencia emocional, de que las emociones forman parte integral e integrada de nuestra mente, y en consecuencia ocupan un lugar tan importante en el proceso de aprendizaje como lo ocupan los procesos cognitivos superiores.
Pero las emociones hay que conocerlas, reconocerlas y saber regularlas si aspiramos a tener una buena relación con uno mismo y con los demás. Y la escuela es un lugar perfecto para continuar ese aprendizaje que en teoría debería empezar en la familia. Pero para que la escuela pueda proporcionar ese aprendizaje el profesorado debe empezar por conocer, reconocer y regular sus propias emociones.
Como dice José María Toro, de la misma manera que nadie puede dar lo que no tiene, tampoco nadie puede "no dar" lo que tiene. Y si un docente es equilibribado , honrado,coherente, empático, justo, etc... eso es lo que da al alumno y eso es lo que el alumno aprende.
Me parece muy interesante... ¿Para cuándo la siguiente entrada? Saludos blogueros.
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